Una familia vive un profundo dolor tras la muerte de su mascota, “Maxi”, un perrito de raza pekinés de apenas un año y medio, que falleció durante un viaje en bus desde Maicao hacia Medellín. El caso ha generado rechazo y pone sobre la mesa la necesidad de regular el transporte de animales de compañía en rutas largas.
Según relató su dueño, cuando viajaron inicialmente de Medellín a Maicao, la empresa de transporte les permitió llevar a “Maxi” en la cabina del bus. Sin embargo, en el trayecto de regreso, el conductor les indicó que el canino debía ir en la bodega, tal como supuestamente se exige a otros pasajeros con mascotas.
Al llegar a Córdoba, la familia encontró a «Maxi» sin signos vitales. Un veterinario confirmó que el animal sufrió un paro cardiorrespiratorio, posiblemente por las condiciones de encierro, calor y falta de ventilación en la bodega del vehículo.
La empresa reconoció el valor económico del canino, pero los gastos adicionales y, sobre todo, el vacío emocional que dejó su pérdida, no fueron compensados. “No se trata solo del dinero. Era parte de nuestra familia”, lamentaron.
Este triste episodio fue denunciado públicamente por los afectados, quienes hacen un llamado urgente a las autoridades y a las empresas de transporte para que se prohíba el traslado de mascotas en las bodegas de los buses y se garantice un trato digno y seguro para los animales de compañía.




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