La inseguridad en la capital del país sigue en aumento y ya genera preocupación generalizada. Ni siquiera los integrantes de las fuerzas militares se están salvando de los delincuentes que operan en motocicleta, una modalidad que continúa expandiéndose por la ciudad.
Los hechos han ocurrido incluso en zonas con alta presencia de autoridades, lo que evidencia la audacia con la que actúan estos criminales, que parecen no temer a los controles ni a la vigilancia.
La situación abre un fuerte interrogante sobre las garantías de seguridad en la ciudad: si quienes están encargados de proteger tampoco están a salvo, ¿qué puede esperar el ciudadano común?



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