El dirigente político falleció a los 78 años. Fue segundo comandante del M-19, participó en el proceso de paz que llevó a la desmovilización de esa guerrilla y presidió, junto con Álvaro Gómez Hurtado y Horacio Serpa, la Asamblea Nacional Constituyente de 1991.
La política colombiana perdió a uno de sus protagonistas más importantes de las últimas décadas. Antonio Navarro Wolff falleció el domingo 1 de noviembre de 2026, a los 78 años, según confirmó su familia. Su muerte marca el final de una trayectoria que atravesó algunos de los episodios más determinantes de la historia reciente del país: el conflicto armado, los procesos de paz, la apertura democrática y la construcción de nuevas instituciones.
Nacido en Pasto, Nariño, el 9 de julio de 1948, Navarro Wolff tuvo una formación académica como ingeniero sanitario en la Universidad del Valle y realizó estudios de posgrado en Ingeniería Ambiental en la Universidad de Loughborough, en Inglaterra. Antes de convertirse en dirigente político, desarrolló actividades académicas y de investigación.
Del M-19 a la política democrática
En la década de 1970 se vinculó al Movimiento 19 de Abril (M-19), organización guerrillera en la que llegó a ocupar el segundo lugar en la estructura de mando, después de Carlos Pizarro Leongómez.
Su militancia estuvo marcada por episodios de violencia que también tuvieron consecuencias personales. El 23 de mayo de 1985 sobrevivió a un atentado con una granada en Cali, que le ocasionó la pérdida de una pierna y graves lesiones que afectaron su capacidad para hablar.
Durante los años siguientes participó en los acercamientos de paz con el Gobierno nacional. Junto con Carlos Pizarro fue uno de los dirigentes que impulsó las negociaciones que culminaron con la desmovilización del M-19 y su transformación en la Alianza Democrática M-19, en marzo de 1990.
El proceso estuvo marcado por otro episodio trágico: el asesinato de Carlos Pizarro, el 26 de abril de 1990, cuando era candidato presidencial. Navarro asumió entonces la candidatura del movimiento y obtuvo cerca de 740.000 votos en las elecciones presidenciales de ese año.
Protagonista de la Constitución de 1991
Uno de los capítulos más importantes de su vida política llegó en 1991, cuando fue elegido copresidente de la Asamblea Nacional Constituyente, junto con Álvaro Gómez Hurtado y Horacio Serpa Uribe.
La participación de estos tres dirigentes, provenientes de tradiciones políticas diferentes, fue fundamental para conducir las deliberaciones que dieron origen a la Constitución Política del 4 de julio de 1991.
La presencia de Navarro en ese escenario representó uno de los símbolos más significativos de la apertura democrática colombiana: un antiguo comandante guerrillero participando en la construcción de las nuevas reglas institucionales del país.
La Constitución de 1991 amplió los mecanismos de participación ciudadana, fortaleció el reconocimiento de los derechos fundamentales y estableció nuevas instituciones para el funcionamiento del Estado.
Una trayectoria entre los gobiernos regionales y nacionales
Después de la Constituyente, Navarro Wolff continuó su carrera en el servicio público. Durante el gobierno de César Gaviria fue ministro de Salud. Posteriormente fue representante a la Cámara por Bogotá, senador de la República, alcalde de Pasto entre 1995 y 1997 y gobernador de Nariño entre 2008 y 2011.
También se desempeñó como secretario de Gobierno de Bogotá durante la administración de Gustavo Petro, en 2012.
En el escenario partidista fue uno de los impulsores del Polo Democrático y posteriormente se convirtió en uno de los referentes de la Alianza Verde, colectividad de la que llegó a ser copresidente.
Su recorrido político estuvo acompañado de debates, diferencias y controversias propias de una trayectoria desarrollada en escenarios de profunda polarización nacional.
Un lugar en la historia política de Colombia
La importancia de Antonio Navarro Wolff no se explica únicamente por los cargos que ocupó. Su trayectoria representa uno de los procesos de transformación política más significativos del país: el tránsito de una organización insurgente hacia la participación electoral y la institucionalidad democrática.
Su papel en la desmovilización del M-19 y, especialmente, en la Asamblea Nacional Constituyente de 1991 lo convirtió en una figura de referencia para entender la historia política colombiana contemporánea.
Su fallecimiento generó mensajes de reconocimiento y condolencia desde diferentes sectores políticos, incluso de colectividades que históricamente estuvieron en orillas ideológicas opuestas a las suyas.
A los 78 años, Navarro Wolff deja una trayectoria que reúne algunos de los grandes contrastes de la historia nacional: guerra y paz, confrontación y diálogo, militancia armada y participación democrática. Su nombre queda ligado a uno de los momentos de mayor transformación institucional de Colombia.



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