El ministro de Justicia, Eduardo Montealegre, lanzó una controvertida propuesta: convocar una Asamblea Constituyente para redactar una nueva Constitución Política, bajo el argumento de que el país necesita transformaciones sociales que —según él— no se han alcanzado con la actual Carta Magna.
Montealegre asegura que la iniciativa busca “rediseñar institucionalmente al país” y fortalecer pilares como la igualdad y la solidaridad. Sin embargo, críticos advierten que este llamado llega en un momento de alta polarización política y podría ser interpretado como un intento de desviar la atención de los problemas urgentes que enfrenta Colombia: inseguridad, corrupción, desempleo y crisis institucional.
Aunque el ministro insiste en que se tratará de un proceso legal y democrático, muchos se preguntan si abrir la puerta a una Constituyente no representa, precisamente, un salto al vacío disfrazado de discurso progresista.
La votación para definir si se convoca o no a la Constituyente está prevista para marzo del próximo año, un hecho que podría redefinir el rumbo político del país… o sumarlo en una mayor incertidumbre.




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