En medio del tráfico de la avenida Guayabal, un conductor de la empresa Solobus se convirtió en ejemplo de empatía y servicio. El hombre estacionó su vehículo, descendió de su puesto de conducción y ayudó a una pasajera con discapacidad visual a cruzar la calle.
Pero su gesto no terminó ahí: no solo la acompañó hasta la acera, sino que la llevó caminando hasta el centro de salud al que ella se dirigía, asegurándose de que llegara sana y salva. Luego, corrió de regreso para continuar con su ruta.
Acciones como esta merecen ser reconocidas. Nuestro aplauso y admiración para este conductor que demostró que la solidaridad también se conduce por las calles de Medellín.




0 comentarios