En el departamento del Chocó, la mayoría de las personas evita denunciar situaciones de corrupción o abuso, principalmente por miedo a represalias.
Un ciudadano, visiblemente molesto, expresó su indignación ante la aparente pasividad de la comunidad frente a los problemas que afectan la región:
“Entonces el Chocó merece estar como está. Estos ‘rateros’ que tenemos aquí nos siguen explotando porque no somos unidos. Todo lo tomamos a la ligera: solo protestamos cuando cierran una discoteca o cuando el ron sube mil pesos. Pero mientras tanto, ellos nos siguen robando”.
La declaración refleja un sentimiento compartido por muchos en el departamento: la frustración de ver cómo los problemas persisten mientras la ciudadanía permanece en silencio.




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