Con el regreso de las columnas de opinión del exvicepresidente Germán Vargas Lleras y un video donde se resalta su liderazgo y trayectoria política, se acerca su posible candidatura presidencial como el gran elector capaz de agrupar fuerzas políticas que lo conviertan en el contrapeso sólido para enfrentar candidatos fuertes apoyados por el progresismo oficialista.
El ingreso de Vargas Lleras -con su trayectoria y experiencia política-, pega con fuerza en medio de tantas balotas rebotando débilmente desde tantas esquinas políticas. Se instalaría como el candidato garante de la institucionalidad con un llamado a la unidad para “salvar” el país, en contraste con la polarizante ideologización que representan candidatos como Iván Cepeda o Daniel Quintero desde discursos estigmatizantes y disruptivos que halan adhesiones dentro la misma izquierda pero que generan hastío y rechazo ante la discreta y cuestionada presidencia de Gustavo Petro que pretenden continuar.
Puede decirse también que el líder de Cambio Radical estaría situado una derecha menos incendiaria y controversial que la representada por María Fernanda Cabal o Abelardo de la Espriella; quienes encarnan una oposición dura con riesgo constante de confrontación y con más resistencia en torno a una gran alianza que pueda ganarle el pulso a la izquierda en mayo de 2026.
Cabe recordar que en la toma de decisiones políticas trascendentales para el país también ha sido un medidor que ha dejado mejor parado a Vargas Lleras respecto a la ambivalencia y parquedad que ha caracterizado al candidato de Dignidad & Compromiso, Sergio Fajardo. Una “falta de carácter” por la que le reclaman constantemente en los escenarios donde se presenta.
Esas cuentas de sumas y restas se hablan hoy en reuniones de casas políticas donde tienen candidatos con grandes posibilidades, y de cómo se sacudiría el tablero político con un ingreso de Vargas Lleras en medio de la fragmentación del voto con tantos jugadores en la mesa. Allí también se contempla abiertamente un punto de encuentro entre varios sectores donde su nombre y talla política cobran relevancia para conformar la gran unidad que enfrente al candidato de los sectores progresistas.
En un posible escenario donde Fajardo no logre consolidar el respaldo que obtuvo en 2022, buena parte de su base política podría terminar por inclinarse hacia Vargas Lleras como “el mal menor” entre las fuerzas polarizantes de izquierda y derecha. Incluso, facciones del uribismo pragmático que hoy no logran acomodarse con ninguno de los cuatro precandidatos, se decantan por un posible acercamiento donde Vargas Lleras puede aventajar a otros competidores al momento de consolidarse una unión; por vérsele como una ficha garante y articuladora en la derecha, capaz de contrarrestar y ganarle a la izquierda


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