En plena mañana decembrina, tras finalizar la ciclovía, Lucho Navarro, videógrafo de La Chiva Alerta, se encontró con una escena imposible de ignorar: una bicicleta convertida en una explosión de luces, pesebres y música navideña. Su dueño, Elkin Arboleda, pedaleaba con orgullo esta obra rodante.
—¿Cómo estás? ¿Para dónde vas? —le pregunta Lucho, intrigado por el llamativo vehículo.
—Yo vivo por aquí —responde Elkin, mientras acomoda las luces—. ¿Y cómo es la vuelta con todo esto?
La conversación fluye con naturalidad. Entre risas y preguntas, Elkin explica que decora su bicicleta porque así vive él la Navidad: a su estilo, sin reglas y con toda la alegría posible.
—Don Elkin, ¿y por qué hace todo esto? —insiste Lucho.
—Porque todos vivimos distinto —responde él—. A mí me gusta ser así. Yo no puedo vivir la vida como otros quieran vivirla. Yo la vivo como me gusta a mí.
Su bicicleta, adornada con pesebres, guirnaldas y música decembrina, se convierte en una extensión de su espíritu festivo. Cada vez que pedalea, lleva consigo un pedacito de Navidad para quienes se cruzan en el camino.
Con villancicos sonando y un salmo de la Biblia que acompaña su recorrido, Elkin se despide de Lucho con una sonrisa y un mensaje sencillo pero poderoso:
“¡Feliz Navidad!”
Una postal viva de Medellín donde la tradición también se mueve… sobre dos ruedas.




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