Con música de fondo, el sonido de las cornetas de los buses, pólvora encendida y aplausos cargados de dolor, familiares, amigos y compañeros despidieron a Jhonatan Taborda, conocido con cariño como “Cocacolo”, conductor del bus involucrado en el trágico accidente en el que viajaban jóvenes del Liceo Antioqueño.
Fue un adiós marcado por el llanto, pero también por el respeto y el reconocimiento a su vida y a su oficio. En medio del duelo, quienes lo acompañaron quisieron recordarlo como un hombre trabajador, cercano y querido, al que hoy despiden con honores sencillos, nacidos del corazón.




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