Lo vivido anoche luego del partido de la final por la Copa BetPlay entre el Deportivo Independiente Medellín y Atlético Nacional nos devolvió a los años más oscuros de la violencia en el fútbol.
Las dolorosas escenas que se vivieron ayer en el Atanasio Girardot y en las afueras del estadio son un retroceso en el programa de Cultura del Fútbol, que tiene que tener medidas drásticas por parte de las autoridades.
En redes sociales, tanto hinchas verdes como rojos les piden a las autoridades y a la Alcaldía de Medellín ser contundentes con las sanciones y no ser flexibles con quienes protagonizaron los actos vandálicos anoche.
Lo que parecía un gran ambiente propio de una final del fútbol antioqueña, terminó en un campo de batalla en el terreno de juego y en un lamentable y bochornoso espectáculo que merece sanciones ejemplares.




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