Una fuerte polémica desató Luz María Múnera Medina, consejera para las regiones de la Presidencia, al asegurar que en Medellín opera una red de explotación sexual infantil que “todo el mundo conoce y nadie enfrenta”.
Durante su intervención, Múnera lanzó acusaciones directas que estremecen:
“El turista llega a la estación de Santo Domingo Savio, entrega su pasaporte y 50 dólares, y le entregan un niño o una niña menor de edad para pasar el día en el parque Arví. Cuando regresa, devuelve al menor y le entregan de nuevo el pasaporte”.
La funcionaria afirmó además que en la ciudad se ha normalizado la explotación de menores incluso en plena vía pública.
“Usted le dice a un taxista ‘lléveme donde las terneritas’ y lo lleva a lugares donde hay niñas de entre cinco y siete años que hacen sexo oral por diez mil pesos dentro de los carros”, sostuvo.
Múnera fue más allá y aseguró que existen bodegas en el sector de San Diego donde se exhiben niños y niñas para ser vendidos, comparando la situación con un mercado de trata de personas.
“Esto no es un secreto. Todo el mundo en Medellín lo sabe. Cuando fui consejera ya lo denuncié con cifras y documentos. El problema no es la falta de denuncias, sino la indiferencia de las autoridades”, sentenció.
Para la alta funcionaria, Medellín ha desplazado a Cartagena como epicentro de la explotación sexual infantil en Colombia, mientras Bogotá también empieza a mostrar señales preocupantes.
“Estamos ante uno de los negocios más rentables de las ciudades de servicios, y la inteligencia del Estado no está haciendo lo suficiente para desmantelarlo”, agregó.
Las declaraciones de Múnera generan un profundo debate sobre la respuesta institucional ante un delito que —según sus palabras— se desarrolla a plena vista en la capital antioqueña.




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