La comunidad estudiantil de la Universidad Santo Tomás, sede Medellín, manifestó su profunda preocupación ante la crisis académica y administrativa que atraviesa la institución. El reciente cierre del programa de Arquitectura, con el argumento de su reestructuración y futura conversión a la modalidad virtual, ha encendido las alarmas entre los estudiantes, quienes temen que ocurra lo mismo que con los programas de Derecho y Negocios Internacionales, trasladados previamente a esa modalidad.
Los estudiantes denuncian una serie de problemas acumulados: falta de inversión en la sede, deficiencias en la infraestructura, ausencia de un liderazgo académico —“no contamos con un decano que represente a la facultad”, señalan— y una gestión administrativa desorganizada que, según ellos, ha deteriorado la calidad docente. Afirman que las políticas de contratación priorizan la economía sobre la excelencia académica, afectando directamente los procesos formativos.
A esta situación se suma la escasa comunicación entre la sede Medellín y la dirección en Bogotá, lo que ha generado desinformación y falta de respuestas oportunas a las inquietudes de la comunidad universitaria.
Los estudiantes exigen que, mientras los programas continúen en funcionamiento, se garanticen las condiciones académicas, físicas y de bienestar por las cuales han pagado, y que se restablezca una estructura institucional clara, transparente y comprometida con la calidad educativa.




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