La comunidad universitaria lamenta la muerte de Miguel Valencia, un hombre que, con su tiza y su rebeldía, se convirtió en parte del alma de la Universidad de Antioquia.
Durante más de cinco décadas, Miguel fue testigo y narrador de los acontecimientos de la institución, un referente respetado, querido y admirado por generaciones de estudiantes y profesores.
Su legado trasciende las aulas: fue historia viva de la universidad y patrimonio de su espíritu crítico y humano.
Gracias, Miguel, por tantos años de enseñanza, compañía y pasión por el saber.
Que en paz descanse.




0 comentarios