En una operación que exigió precisión milimétrica y nervios de acero, la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC) desplegó un helicóptero en configuración Ángel para evacuar a un soldado profesional del Ejército Nacional gravemente herido tras la detonación de un artefacto explosivo en zona rural de Anorí, nordeste de Antioquia.
El militar sufrió lesiones severas, incluida la amputación de su pierna izquierda, por lo que requería atención médica urgente. Sin embargo, la compleja geografía del sector —una zona montañosa, estrecha y de difícil acceso— impidió el aterrizaje del helicóptero. Ante esta situación, la tripulación tuvo que ejecutar una delicada maniobra de rescate con grúa, una operación que demanda alto nivel de entrenamiento, coordinación y precisión para evitar cualquier riesgo adicional.
Mientras el Ángel realizaba la extracción, un helicóptero Arpía brindó seguridad aérea por la presencia de grupos armados ilegales en la zona. La sincronización entre ambas aeronaves permitió asegurar la operación, proteger al personal en tierra y garantizar la evacuación.
Durante el traslado, rescatistas y enfermeros militares trabajaron contrarreloj para estabilizar al soldado, controlando la hemorragia y monitoreando sus signos vitales hasta entregarlo en el Batallón Pedro Justo Berrio. Allí fue recibido por personal médico del Ejército Nacional y posteriormente remitido a un centro hospitalario de mayor complejidad.
Operaciones como esta reflejan la capacidad operativa, la preparación y el compromiso humanitario de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, que continúa demostrando que sus alas no solo protegen el espacio aéreo, sino que también se extienden para salvar vidas en los lugares más remotos y adversos del país.
Con este rescate, la FAC reafirma su misión de poner sus capacidades al servicio de la vida, llevando esperanza incluso donde la geografía y el conflicto hacen que cada segundo cuente.




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