“Estos son trabajos que reconfortan y le hacen sentir la vida más llevadera a las personas”, cuenta una de las profesionales del programa de inclusión social que acompaña a los habitantes de calle en Medellín.
Desde el Centro Día Sagrado Corazón, se brinda atención integral a quienes buscan un respiro en medio de la dificultad: allí pueden descansar, asearse y cuidar de sí mismos. “Les ofrecemos el servicio para que vayan, tengan un sueño reparador, puedan ducharse y hacer su autocuidado”, explica la funcionaria.
Uno de los usuarios del programa destaca la importancia de este espacio:
“Este servicio me ha servido muchísimo. Yo prácticamente no me considero habitante de calle porque trabajo todos los días. Más que todo, utilizo el servicio para bañarme y relajarme un poco.”
Sobre la posibilidad de permanecer en el lugar, agrega:
“El que quiere se queda durmiendo. A veces pago hotel o me quedo en la Minorista. Pero claro que la Alcaldía nos favorece, yo le agradezco mucho.”
La funcionaria concluye que la decisión de quedarse en el programa depende de cada persona:
“El proceso empieza cuando ellos mismos dicen que ya no quieren más calle ni droga. Entonces se les ofrece un acompañamiento para iniciar una nueva etapa en su vida.”




0 comentarios