Un dramático caso de maltrato por cautiverio llegó al Centro de Atención, Valoración y Rehabilitación de Fauna Silvestre (CAVR) del Área Metropolitana del Valle de Aburrá. Una iguana que pasó más de 25 años en una vivienda y tres tortugas morrocoy que fueron mantenidas como “mascotas” durante 15 años fueron entregadas de manera voluntaria a la autoridad ambiental.
La iguana presentaba severos signos de deterioro: desnutrición, ausencia de falanges, piel seca y descamada, dificultad para desplazarse y un comportamiento alterado por la domesticación. “El animal estaba extremadamente amansado, no corría ni reaccionaba como lo haría un individuo silvestre”, explicaron desde el CAVR, evidenciando la pérdida total de sus conductas naturales.
Las tortugas tampoco escaparon a las consecuencias del encierro. Dos de ellas tenían deformaciones en su caparazón (piramidismo), producto de una alimentación inadecuada y condiciones precarias de manejo.
Este caso refleja la grave afectación que sufren los animales silvestres cuando son tratados como mascotas. Aunque muchos los mantienen en casa por afecto, en realidad terminan condenados a la pérdida de libertad, el deterioro físico y, en muchos casos, a una muerte prematura.
El Área Metropolitana recordó que los animales silvestres no son de compañía y reiteró el llamado a entregarlos de manera voluntaria. Solo en el último año, el CAVR ha recibido más de 130 iguanas y 1.800 tortugas morrocoy, especies que figuran entre las más traficadas y mantenidas en cautiverio en el Valle de Aburrá.
👉 Si conoces un caso de fauna silvestre en riesgo o en cautiverio, puedes reportarlo a la línea de emergencias 304 630 0090.









0 comentarios