Wilmar Mejía, representante del Gobierno Nacional ante el Consejo Superior Universitario (CSU) de la Universidad de Antioquia, decidió finalmente no renunciar a su cargo, pese a que él mismo había planteado esa posibilidad en días recientes.
Mejía atraviesa una fuerte controversia por los señalamientos que lo vinculan a supuestos contactos entre disidencias de las Farc y la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI), entidad en la que además enfrenta una suspensión de tres meses por orden de la Procuraduría. Aun así, aseguró que permanecerá en el CSU en medio de la crisis institucional que afronta la universidad.
En una comunicación pública, explicó las razones de su decisión:
“Salir ahora sería inconveniente. Por un lado, me dejaría expuesto a una parte de la sociedad que, basada en la calumnia y la injuria, me condena. Por otro, en este momento se discute el presupuesto para 2026 en medio de una crisis fiscal muy fuerte, lo que nos sitúa en un panorama de incertidumbre respecto al pago de nómina y proveedores”.
La aparición de Mejía en la sesión más reciente del CSU generó incomodidad entre algunos de los participantes, lo que derivó en momentos de tensión. Sin embargo, él defendió su presencia y reiteró que no dará un paso al costado.
En sus mensajes públicos, Mejía también lanzó fuertes críticas al gobernador de Antioquia, asegurando que existe una intención de apartarlo del Consejo:
“El gobernador calumniador (…) pretende sacarme del camino porque hoy es minoría en el Consejo Superior Universitario (…) y porque develé que la crisis tiene como consecuencia un posible desfalco al que está sometida la universidad”.
Con su decisión de mantenerse en el CSU, Mejía seguirá participando de las discusiones clave de cierre de año, en un ambiente marcado por choques políticos y la incertidumbre financiera que vive la institución.




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