Dos casos recientes atendidos por el Área Metropolitana evidencian las afectaciones físicas y comportamentales que sufren estos animales al ser extraídos de su hábitat natural y mantenidos en cautiverio.
Desde 2024, más de 20 martejas han ingresado al Centro de Atención, Valoración y Rehabilitación de Fauna Silvestre (CAVR), del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, por situaciones relacionadas con el tráfico ilegal de fauna silvestre. Los animales han llegado mediante entregas voluntarias e incautaciones, con afectaciones que requieren atención veterinaria y procesos de recuperación.
Dos casos atendidos recientemente por el equipo médico del centro ponen en evidencia las consecuencias que puede tener la extracción de estos mamíferos de su entorno natural y su permanencia en condiciones inadecuadas.
En el primer caso, una marteja ingresó en estado crítico, con el pelaje severamente deteriorado, pupilas dilatadas, movimientos descoordinados y dificultades para sostenerse. Ante la sospecha de una posible afectación neurológica, el equipo profesional realizó una valoración clínica especializada para establecer un diagnóstico.
Además, debido a que el animal no reconocía los alimentos que le ofrecían, los especialistas adelantaron una prueba de consumo para identificar sus preferencias alimentarias y orientar su proceso de rehabilitación nutricional.
El segundo caso corresponde a una marteja juvenil incautada por la Policía Ambiental en Medellín. Durante su evaluación, los profesionales identificaron comportamientos de temor extremo e inflamación abdominal, asociada a una alimentación inadecuada durante su permanencia en cautiverio. Al igual que en el primer caso, se implementó una prueba de consumo para determinar la dieta apropiada para su recuperación.
Un animal silvestre no es una mascota
La marteja es un mamífero de hábitos principalmente nocturnos y arborícolas que habita en bosques tropicales de Centroamérica y Suramérica, incluida Colombia. Está adaptada para desplazarse entre los árboles y buscar alimento en su entorno natural.
Su dieta se compone principalmente de frutos y otros recursos alimenticios. Al consumirlos y desplazarse por el bosque, contribuye a la dispersión de semillas y al funcionamiento de los ecosistemas.
Mantener una marteja en cautiverio puede afectar su bienestar físico y comportamental, alterar sus hábitos alimenticios y limitar la expresión de conductas propias de su especie. Por eso, su apariencia o comportamiento no deben convertirse en motivos para capturarla, comprarla o mantenerla como mascota.
El Área Metropolitana del Valle de Aburrá hace un llamado a la ciudadanía para que no compre, venda ni tenga animales silvestres en cautiverio. Evitar la demanda de estos animales es una medida fundamental para combatir el tráfico ilegal y proteger la fauna y los ecosistemas.
¿Qué hacer si encuentra un animal silvestre en riesgo?
Si encuentra un animal silvestre herido, vulnerable o en riesgo en el territorio metropolitano, puede comunicarse con la línea de atención de fauna silvestre 304 630 0090, disponible todos los días.
Asimismo, los casos de tráfico o tenencia ilegal de fauna pueden denunciarse a través del correo electrónico atencionausuario@metropol.gov.co o ante la Policía Nacional, mediante la línea de emergencias 123.
La protección de la fauna silvestre comienza con decisiones responsables: no comprar animales provenientes del tráfico ilegal, no mantenerlos como mascotas y reportar oportunamente las situaciones que pongan en riesgo su bienestar.





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